viernes, 3 de diciembre de 2010

Pimientos de Lodosa rellenos de chipirón


Rebozar o no los pimientos rellenos es cuestión que acarrea no pocas discusiones culinarias.
Considero que el albardado sólo le aporta pesadez al plato,( más pesado para el estómago y más pesada la elaboración), además, ocultamos el precioso rojo del pimiento.

Es casi delito lavar los pimientos. Si los vamos a asar y preparar nosotros mismos, a la hora de pelar, tendremos al lado un vaso con agua para limpiarnos los dedos de vez en cuando.

Suelo rellenar los pimientos con bechamel de bacalao, gambas, picadillo etc.y después los baño en una salsa de verduras anaranjada, pero resulta que el otro día sobraron unos pocos chipirones en su tinta. 

Antes de rellenar, se pasan los pimientos por sartén o microondas con una gota de aceite, si son de buena calidad como los de Lodosa y están bien asados, un poco les vale, aunque hay quien los prefiere muy hechos, casi confitados, creo que esa opción del confitado es la mejor para  cuando van ellos solos, pero para rellenar, mejor más al dente.

Si ya tenemos los chipirones, (están en mi entrada nº 12, tengo que aprender a enlazar,), todo el trabajo consiste en rellenar y presentar bien caliente, bien dentro de la salsa o en plan pintxo.



jueves, 2 de diciembre de 2010

Migas

Antaño, los pastores pasaban largas temporadas fuera de casa, meses, cuidando los rebaños.
A las Bardenas de Navarra, al sur de Euskal Herria, llegaban desde los valles del norte, Roncal, Aézkoa y Salazar, sobre el mes de Septiembre, con miles de ovejas, algunas cabras y algún choto, en busca de pastos para alimentarlas durante el otoño y el invierno.
No tenían vehículos ni teléfono ni medicinas, dormían en corralizas viejas en cama de paja y a veces a la intemperie;sin agua potable,debían acercarse de tarde en tarde, al pueblo más cercano, en el burro,para comprar pan, carne y sobre todo,para llenar las vasijas de agua buena para beber y cocinar.
La comida, había de ser humilde;alubias,tocino,pan..
Y para aprovechar el pan duro, con algo de sebo de cordero, agua y sal, hacían unas migas.
A estos ingredientes básicos, a veces se añadía algo de longaniza, tocino, e incluso setas y uvas
recogidas por los alrededores.
Comida de pastores también en Aragón,Castilla,Extremadura..etc.,con variaciones, pero con la misma
base del pan seco.
Cuando éramos pequeños, en días oscuros de frío y lluvia, a veces nieve, preparar las migas al calor del hogar y comerlas, la sartén en medio y cada uno su cuchara, era para nosotros algo especial, como
un ritual en el que dabas gracias de estar allí con tu familia, a cobijo.
Hoy en día, sobre todo en invierno, seguimos haciendo este guiso tan humilde y tan placentero.
Es costumbre que, cuando un comensal quiere parar para beber, deja la cuchara apoyada en la sartén
y dice: mojón!!, y todos los demás deben respetar y parar también.


Necesitamos:
- chistorra o chorizo
- tocineta (panceta)
- pan duro ( como 1/2 barra por persona)
- aceite de oliva
- manteca de cerdo
- ajos
- sal
Con un cuchillo de sierra rebanamos el pan finamente sobre un paño de cocina.
Hacemos un atillo con el paño y vamos machacando las migas que están dentro ,hacia atrás y hacia adelante hasta que queden a nuestro gusto.
En sartén amplia y profunda,freímos longaniza y panceta con un poco de aceite y un poco de manteca, una vez tostadito, separamos a un plato.
En la grasa que ha quedado,freímos unos ajos picados y añadimos un tazón de agua(según gusten de mojadas o secas, echaremos más o menos) y sal,dejando hervir un poco.
Ahora se añaden las migas y se van mezclando bien, bastante rato,sin olvidarnos de incorporar el chorizo y la panceta que habíamos separado porque así estarán más crujientes.

(Tengo una foto estupenda-jajaja, como todas las mías- del montón de migas recién cortadas, pero no sé qué le pasa al Bluetooth y no puedo pasarla del móvil al ordenador.)