Qué ricos son los helados caseros, sin colorantes ni cosas raras y con todos los sabores que nos podamos imaginar.
Seguro que con máquina heladora saldrán mejor todavía, pero yo no tengo y os aseguro que sin ella también queda un helado muy cremoso, esa textura que conseguiremos volviendo a batir la mezcla unas tres veces después de las 3-4 primeras de congelador, así rompemos los cristales de hielo que se van formando y nuestro helado quedará meloso como los de heladería. Lo de sabroso está claro clarísimo.
Aunque las fresas auténticas que cultiva mi padre no llegan hasta Junio, hay de temporada en el mercado montones de fresones que no pueden compararse en sabor pero son bastante aceptables algunos.
Es muy sencillo y necesitamos:
- fresas o fresones 500 gr.
- azúcar glace al gusto, yo prefiero que se note el punto ácido de la fruta.
- miel 2 cucharadas ( o dos cucharadas de azúcar invertido).
- vinagre, unas gotas.
- nata líquida para montar 200 ml.
Lavamos las fresas o fresones en este caso, les quitamos las hojas, las troceamos y las batimos con el azúcar , la miel y un hilo de vinagre.
El vinagre potencia mucho el sabor de estos casi siempre insípidos fresones.
El batido resultante es maravilloso y si lo congelamos en unos moldes, tendremos unos polos naturales deliciosos.
Montamos la nata, que estará bien fría, y la mezclamos suavemente con el batido.
Se va adivinando el color precioso que tendrá nuestro helado.
Lo llevamos al congelador y cada hora lo sacamos y lo batimos para que no cristalice, unas tres o cuatro veces.
Hay que sacarlo del congelador una media hora antes de tomarlo.
Tiene un sabor delicioso.
Salud amig@s!!
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