miércoles, 28 de noviembre de 2012

Pimientos del piquillo de Lodosa (Navarra)



Como decíamos en pimientos de Gernika, los pimientos son originarios de América y de allí los trajeron los conquistadores españoles.  Aquellas plantas se fueron adaptando a los diferentes terrenos y climas dando lugar, con el paso del tiempo, a las variedades que hoy conocemos, una de las más valoradas, los piquillos de Navarra.


Mi padre es  el artífice de la huerta  que nos abastece con lo mejor de cada temporada,  
ya os he contado algunas veces que es un labrador  enamorado de la tierra que cultiva, de los que ya van quedando pocos ;  pronto dejó los Maristas de Pamplona, les dijo a los abuelos que lo suyo era el campo  y ha pasado la vida entre vides, cereal, espárragos y olivos;   la huerta, para consumo familiar,  borrajas, alcachofas, cardos, acelgas,  pellas, romanesco, puerros, zanahorias, berzas, tomates, habas,  pochas, vainas, fresas, piparras, pimientos.........


El pimiento del piquillo se caracteriza por su pequeño tamaño, de forma triangular , piel dura, fina  y deliciosa carne  dulce, no pica casi ninguno.
Se plantan en primavera y se recogen a partir de Agosto hasta Noviembre.

Los frutos cuelgan de las ramas, no ocurre así con los pimientos  del pico, también  navarros, de Mendavia,  que están erectos respecto a la planta.

Arriba y abajo, pimientos del pico, de Mendavia.

Los piquillos más consumidos son los que han madurado y alcanzado un color rojo intenso pero curiosamente, los productores suelen preferir para su consumo particular los verdes y sobre todo, los entreverados.



 Es excelente cocinado sencillamente con ajos y un buen aceite de oliva,  más sencillo todavía y como más gustan en casa, recién asados y pelados, simplemente aliñados con sal y aceite, perfectos. 
 No olvidaremos que son muy indicados para rellenar:   de pescados, carnes y/o mariscos, de verduras y de casi lo que se nos ocurra, así tal cual o rebozados, con salsa o sin salsa, en cualquier forma será un bocado delicioso si es un piquillo de verdad, de denominación de origen de Lodosa  (Navarra).




Es imprescindible asarlos para poder quitarles la piel
 antes de degustarlos, lo ideal es a fuego directo, como lo hacen en las conserveras, lo que les dará un extra de sabor ahumado, pero se asan bien en una carmela o en el horno.

Una vez que están bien asados por todos los lados, los vamos guardando envueltos en papel,  paño o plástico,  así conseguimos que la piel  se separe con más facilidad de la carne.



Nunca se lavarán después de asados, nos servimos de un vaso de agua para ir limpiándonos los dedos según los vamos pelando.



Los que no quedan enteros ya no servirán para presentar rellenos pero estarán igual de ricos en cualquier preparación.


En casa,  para conservarlos los congelamos en paquetitos, es muy cómodo y limpio,  y no pierden textura ni sabor con la congelación.



Sugerencias para piquillos rellenos:

- de txipirones



- de ensaladilla





Salud amig@s!!

lunes, 26 de noviembre de 2012

Madalenas de calabaza


Estoy que no paro con la calabaza, yo también, como si hubiera descubierto la pólvora.
Cuando vi estas madalenas, las apunté y las hice esa misma tarde, éxito.
En un momento, sin grandes batidos ni grandes reposados, yo que siempre me quejo de mis madalenas chafadas, no sé si será casualidad, pero hasta copete sacan del horno.




Necesitamos:
- 300 gr. de calabaza cocida
- 250 gr.  azúcar
- 3 huevos medianos
- 3 cucharadas de buen aceite de oliva
- 250 gr. harina de repostería
- 1/2  sobre de levadura Royal o similar
- unos trocitos de chocolate ( opcional)





Lo primero de todo vamos con la calabaza;  pelamos y troceamos unos 400 gr.
Disponemos los trozos en un plato, los tapamos bien con papel film apto para microondas, pinchamos con un tenedor el plástico para que tenga escapatoria el vapor y lo metemos al micro.  a 800 W  durante unos 5 m.




Batimos la calabaza cocida con el azúcar.



Añadimos los huevos y seguimos batiendo unos 5 m.
Añadimos el aceite en hilo sin dejar de batir.
Guardamos la batidora e incorporamos la harina + la levadura tamizadas, envolviendo la mezcla con amor y mimo, ayudados con una cuchara de madera o una espátula o unas varillas.
Cuando esté todo bien integrado, podemos añadir unas virutas de chocolate.

Dejamos el bol con la masa en la nevera mientras se calienta el horno a 250º.

Una vez el horno a punto, disponemos la masa en  cápsulas de madalena que a su vez estarán dentro de pequeñas flaneras. Salen 17 pequeñas.
Bajamos la temperatura del horno a 200º e introducimos la bandeja.
Cuando se vean doradas están listas, unos  20 minutos.




Con chocolate,



o sin él,



han gustado tanto que ya las estoy visualizando con manzana, pera y/o membrillo.


Fuente:  Mercadocalabajío


Salud amig@s!,
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