Es un pintxo que no falta en las excelsas barras de pintxos de los bares vascos.
No tiene más misterio que el contar con anchoas, guindillas , aceitunas y aceite de oliva de calidad.
Las guindillas son pequeñas y apenas picantes.
Langostinos de Ibarra ( un pueblo de Gipúzkoa) se les llama, también vaskitas, piparras, o guindillas vascas.
Estas son de la huerta de mi padre, en Navarra, y os aseguro que son igual de ricas, eso sí, se recolectan pequeñas y por eso casi no pican.
Están muy buenas frescas y fritas, como los pimientos de Gernika, pero hoy nos interesan las encurtidas en vinagre que se conservan bien durante meses y nos acompañan en los platos de legumbres además de ser indispensables para preparar las gildas.
Mi padre las hace con esencia de vinagre y agua. Prepara los tarros según las va recogiendo de la huerta, les echa unos garbanzos para que no ennegrezcan y las cubre con la mezcla. Termina con unos trozos de caña.
Necesitamos también unas buenas anchoas, como las de Conservas Gonsal.
Realmente estupendas, jugosas, sabrosas y en su punto de sal.
En cada palillo pinchamos los ingredientes en el orden y número que nos guste, podemos quitarles a las guindillas el rabo y la corona.
Rematamos con un chorro de zumo de oliva.
Salud amig@s. On egin!!
